El pasado jueves 15 de marzo de 2018 será tristemente recordado por el impactante colapso –durante la construcción – del puente peatonal de la Florida International University (FIU), en Southwest Eighth Street en Miami, Florida. Hasta el día de hoy, 6 víctimas han sido confirmadas y hay varios heridos. Esta terrible situación tiene que hacernos pensar y aprender.
Cuando ocurre un evento terrible como este, la comunidad técnica tiene la obligación de analizar qué causó el fallo, explicar las conclusiones a la comunidad y proponer acciones destinadas a prevenir cualquier otra catástrofe similar en el futuro. Las lecciones deben ser aprendidas y ampliamente comunicadas para que los ingenieros y los profesionales de la construcción las puedan tener en cuenta a partir de ahora, es nuestro deber con la sociedad y con las víctimas y sus familias. Esto también se debe hacer de manera adecuada, rigurosa, técnica, metódica y sin demora, evitando juicios o evaluaciones precipitadas o prematuras que puedan distorsionar la imagen de los eventos y causar confusión. Qué tarea más difícil de lograr en la sociedad actual del conocimiento “fast food” donde lo inmediato tiene que ser contado, no importa cuán inexactos, vagos o meramente especulativos sean los hechos presentados.
Apenas unos momentos después que ocurriese el doloroso colapso, comenzamos a recibir






























