En el post de hoy vamos a hablar de la relación existente entre los arriostramientos de una estructura metálica, las imperfecciones y las cargas virtuales que han de soportar dichos arriostramientos.

Cuando queremos verificar el pandeo de un elemento de la estructura, existen multitud de procedimientos, de los más sofisticados a los más sencillos. Uno de los procedimientos más sencillos es asignar un coeficiente de pandeo, función de las vinculaciones de dicha barra.
De esta forma cuando por ejemplo un pilar está empotrado en cimentación y apoyado en cabeza, decimos que su coeficiente de pandeo «beta» es 0,7.
Pero ahora viene la pregunta del millón ¿por qué suponemos que está apoyado en cabeza?
Podemos responder que porque hemos dispuesto un arriostramiento o triangulación que restringe su movimiento y que el pilar en cabeza se «apoya» en dicho arriostramiento, de forma que el modo de pandeo coincide con la suposición empotrado-apoyado.
Totalmente de acuerdo, pero eso nos conduce a otra pregunta; si supongo que ese arriostramiento impide la inestabilidad del pilar ¿que fuerza debo de tener en cuenta al calcularlo?, o dicho de otra forma, si el pilar quisiera irse fuera del plano ¿sería capaz el arriostramiento de impedirlo?


























