In memoriam. Juan José Arenas de Pablo (Huesca 1940 – Santander 2017)

“El puente, aquí o allá, conduce tanto a los caminos dudosos como a los soñados para que los hombres vayan sobre otras orillas y, finalmente, y como mortales, lleguen a la otra Orilla… Con esas bóvedas elevadas sobre sus pilas, el puente salta el río o el barranco a fin de que los mortales… que están siempre en camino hacia el último puente, se esfuercen en superar cualquier actividad negativa para aproximarse a la integridad de lo Divino”

Martin Heidegger

La semana pasada nos dejó D. Juan José Arenas de Pablo. Siendo conscientes de que no somos los más indicados para versar sobre su obra y legado, meros diletantes del mundo de las estructuras, queremos no obstante abrir de par en par esta ventana a la comunidad que es Estructurando.net para hacer nuestro humilde homenaje a este gigante en cuyos hombros debemos en nuestra opinión apoyarnos para construir la Ingeniería Estructural del futuro.

Y es que la figura de Juan José Arenas ha sido, es y será faro, guía y referencia para muchas personas, y estamos convencidos de que su legado trascenderá generaciones e incluso se agrandará con el paso del tiempo, cuando el pausado análisis de su prolífica obra y del impacto de la misma permita dotarla de la perspectiva histórica necesaria.

En sus arcos Don Juan José desplegó una creatividad en ocasiones osada, avalada por un dominio total de la técnica que rompió moldes y proyectó el “ars ubi materia vincitur ipsa sua” de Cayo Julio Lacer, el vetusto arco, hacia nuevas cotas formales y estéticas nunca antes conocidas. La imperturbabilidad del Arco de La Regenta, privilegiada atalaya sobre el litoral cantábrico, o la serenidad del Arco laminar de las Oblatas con su vuelo apuntado sobre el Arga contrastan con el vanguardismo rompedor de La Barqueta de Sevilla, obra maestra en la que “Después de muchas vueltas la solución casi tal cual como acabó siendo, vino de golpe y en un dibujo de servilleta hecho deprisa y corriendo no fuera a esfumarse la idea.”[1] Todo aquél que ha estado involucrado en actividades creativas ha sentido en alguna ocasión esa urgencia iluminadora, esa idea fugaz que cruza la mente y que se bosqueja en el momento, usando como lienzo el material más a mano.

El Puente de la Barqueta aparece ante nosotros como todo un manifiesto práctico de la ingeniería de Arenas. Pureza en las líneas, eficiencia mecánica, renuncia a todo elemento superfluo, aparente sencillez, limpieza formal, éxito funcional más allá de lo estrictamente requerido, versatilidad de sus elementos. Es un puente que se configura a su vez en pórtico de entrada, con puntales triangulares que son a la vez jambas del pórtico y riostras del arco, cuya sección transversal dispone de rehundidos que aportan riqueza geométrica sirviendo como rigidizadores de las esbeltas láminas de acero y posibilitando a su vez el drenaje. Con esta riqueza funcional de cada uno de los elementos pareciera Arenas hacer uso de trucos a la usanza de los trampantojos manieristas, pero nada más lejos de su honestidad proyectual y vocación con apariencia ascética.

Se esmera Arenas en este y en todos los puentes en el análisis de cada detalle, que bosqueja, disecciona, repiensa y resuelve con maestría. Hasta el fondo de su tablero, superficie en ocasiones postergada a un papel formal y funcional secundario, posee un innegable atractivo estético siempre conjugado con su eficiencia funcional. Quien pasee por las orillas del antiguo cauce del Guadalquivir bajo el Puente de La Barqueta o por las serenas orillas del Arga bajo Las Oblatas, podrán deleitarse con los reflejos del agua en superficies de gran expresividad estructural y ritmo visual.

Pero el prolífico maestro no constriñó su maestría a los arcos, buscando romper moldes en cuantas tipologías y diseños afrontó. Así se erigió el Puente de Hispanoamérica sobre el Pisuerga, que ancla sus tirantes en elegantes velas de hormigón firmemente ancladas en el vano de compensación, no ensayadas en realizaciones previas; o el elegante Viaducto de La Arena, atirantado de múltiples vanos que con su serpenteo en planta dialoga en perfecta armonía con el curso meandriforme del Río Barbadún en su encuentro con la mar. Y es que Arenas respetó siempre el entorno de sus obras y puso todo su afán en enriquecerlo: “Un gran valle podrá o no cruzarse, pero el puente que lo consiga lo hará sobre la base del más humilde respeto a la realidad física en la que se inserta. Y la solución a la que se llegue será necesariamente simple en su propia esencia, utilizando aquí simple en el sentido de íntimamente pura y no falseada.”[2].

Así, el puente móvil “Porta d’Europa” de acceso al Puerto de Barcelona se ha configurado en pórtico triunfal de la ciudad, cuando al izar sus elegantes hojas de estructuras triangulares inclinadas, se erigen como modernas columnas de Hércules. Siempre nos llamaron poderosamente la atención las pilas-estribo del tramo móvil, de rotundas y expresivas formas rehundidas, que parecieran erigirse sobre la mar cual veleros en singladura. Tuvo en esta obra Arenas un enfrentamiento con Calatrava, quien arbitrariamente le acusó de plagio. Don Juan José, ofendido por tamaña ofensa pero sin perder nunca las formas, zanjó la cuita de manera elegante y no exenta de sorna: “Al final, tengo que interpretar la acusación de Calatrava como un elogio: tanto le ha gustado el puente que hemos construido en el puerto de Barcelona que lo querría suyo. Y tiene razón, porque es magnífico“[3].

Puentes colgantes, pasarelas, edificaciones tan singulares como las abovedadas Bodegas “Señorío de Otazu” jalonan también la actividad de este insigne ingeniero, y por más que dicha trayectoria es tremendamente diversa y rica, existe un hilo argumental que relaciona cada realización con las previas, si bien con una evolución perceptible desde una militante defensa de la “verdad estructural” (“belleza y calidad resistente de los puentes son conceptos prácticamente paralelos, nunca independientes y, menos aún, divorciados“[4]) hasta una interpretación más heterodoxa del hecho resistente y su relación con los valores estéticos, en especial desde su etapa de Arenas y Asociados (“es cierto que la belleza de un puente debe descansar en la firmeza de su estructura, pero al mismo tiempo, la firmeza estructural no garantiza en sí misma ningún tipo de valor estético en el trabajo acabado.”[5]).

Ese hilo argumental y esa evolución se pueden ejemplificar comparando La Barqueta (1992) con el Puente del Tercer Milenio (2008), obras que se hablan, se explican entre sí y también divergen:

La breve descripción de algunas de las obras de Arenas que aquí se presenta no es (ni pretende ser) exhaustiva y rigurosa, simplemente pretende dar una muestra del valor técnico, ingenieril, urbanístico y humano de su figura, que configura un legado tangible que perdurará durante generaciones.

No obstante, su legado no queda ahí. Tiene una vertiente menos tangible y no por ello menos relevante: la configurada por sus alumnos, discípulos y colaboradores, en cada uno de los cuales supo sembrar inquietudes, potenciar aptitudes y desarrollar actitudes, propagando sus ideas, enriqueciéndolas y multiplicándolas. Supo en efecto detectar, captar, cultivar y conservar talento a su alrededor, tanto en la Universidad como en Apia XXI y Arenas y Asociados. Jefe exigente, en primer lugar consigo mismo, fueron muchos los que empezaron su andadura profesional junto a él para luego seguir otros derroteros (Alejandro Castillo, Ana María Ruiz-Terán, Arturo Ruiz de Villa, Mariano Villameriel, Héctor Beade) y muchos otros los que componen en la actualidad la firma Arenas y Asociados, Ingeniería de Diseño, encabezados por Guillermo Capellán y con jóvenes valores que a buen seguro darán que hablar en el futuro próximo.

En una conferencia que D. Juan José dio en la ETSICCP de Granada, nos contó cómo en sus inicios analizaba con fervor las publicaciones técnicas alemanas, sin dominar el idioma, pero tratando de estar al tanto de los avances técnicos que los Leonhart, Dischinger o su admirado J. Schlaich protagonizaban.

Nos enorgullece descubrir en el último número de la prestigiosa revista técnica germana DETAIL-Structure un completo artículo sobre el Viaducto de Almonte, diseñado por Arenas y Asociados para la Línea de Alta Velocidad Madrid-Extremadura. La obra del maestro Arenas y sus discípulos tiene ya dimensión universal, y es y será objeto de análisis, estudio y admiración para siempre.

Descanse en paz, maestro.

[1] http://estructurando.net/2017/01/16/entrevista-a-juan-jose-arenas-de-pablo/. Entrevista a Juan José Arenas de Pablo (2017)
[2] Juan José Arenas (2002). Caminos en el aire: Los puentes. Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Colección ciencias, humanidades e ingeniería. Pag.67
[3] EL PAÍS (11-Dic-2000) “Juan José Arenas niega haber plagiado el puente de Barcelona a Calatrava” artículo de Arcadi Espada.
[4] Juan José Arenas (2002) op. cit.
[5] Arenas y Asociados (2013). Política y Práctica. Introducción a la página web http://arenasing.com/


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Autor de este artículo. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad de Granada. Fundador y Presidente de PONTEM ENGINEERING SERVICES, S.L. y ESCAMILLA INGENIERÍA S.L.U. Mi vida profesional se ha orientado desde el inicio al mundo del diseño, construcción, asesoría técnica y aseguramiento de calidad de estructuras singulares (puentes, edificios, estructuras offshore, túneles). Colaboro con la oficina Carlos Fernández Casado, S.L. (www.cfcsl.com) desde 2007, y con la firma estadounidense CALTROP (www.caltrop.com) desde 2012. Proyectos activos: Viaducto del Tajo para la Línea de Alta Velocidad Madrid-Extremadura (Vano principal: Arco de hormigón de 324 m de luz), New Gerald Desmond Bridge (Primer Puente Atirantado para vehículos de California), varios proyectos de estructuras Offshore. Y ahora, orgulloso colaborador invitado del blog Estructurando.net!

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